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Viernes, 28 de diciembre de 2012 | e6d.es
• La Caja de Ahorros del Mediterráneo y Bancaja han sido arruinadas por el PP mediante la corrupción de los miembros del Consejo de Administración

Más de un siglo de esfuerzos altruistas y eficientes por democratizar el crédito, que habían generado dos gigantes financieros como la Caja de Ahorros del Mediterráneo y Bancaja, con el acompañamiento del Banco de Alicante y el Banco de Valencia, ha sido dilapidado por la mafia depredadora del PP, como la complicidad de las otras mafias de la casta: PSOE, UGT, CC OO y CEOE.
La Caja de Ahorros del Mediterráneo y Bancaja eran el producto de las fusiones históricas de una serie de pequeñas cajas locales nacidas de la sociedad civil, de ámbitos cristianos y filantrópicos, para democratizar el crédito y desarrollar la cultura y atender a las necesidades de los más desfavorecidos a través de la Obra Social.
Esas cajas han sido arruinadas por el Partido Popular, al que incumbe casi toda la responsabilidad y la culpabilidad, mediante la corrupción irrestricta de los miembros del Consejo de Administración, de sus nefastos y venales presidentes, Modesto Crespo y José Luis Olivas, ambos de la mafia pepera, y a través de créditos multimillonarios a auténticos maleantes, camuflados bajo el nombre de empresarios, corruptores, que las cajas daban casi como donación, sin garantías y que lejos de ser denunciados a los tribunales –como se hace con quien no paga una hipoteca y es desahuciado- han sido declarados como fallidos y ocultados a la opinión pública, para hacerla creer que ese hundimiento es fruto de la burbuja inmobiliaria, cuando lo es de la codicia de unos pocos y de la corrupción elevadísima e indignante de todo el PP, una mafia que en un Estado de Derecho sería ilegalizada como organización dedicada al delito.
A la Caja de Ahorros del Mediterráneo la han hundido Rafael Galea con Hansa Urbana, Polaris World, Enrique Ortiz y unos cuantos más, menos de una docena. A Bancaja, tres cuartos de lo mismo.
El resultante es que se ha arruinado a los impositores que confiaron en las cajas y adquirieron sus preferentes; que se ha perdido un patrimonio inmobiliario ingente, fruto de generaciones de ahorradores levantinos; que han perdido su trabajo 1.700 empleados de la CAM y que están en el alero los de Bancaja dentro de la estafa general pepera de Bankia, cuyos directivos, contra toda lógica y contra el mínimo sentido de la justicia, siguen en la calle. Enrique de Diego. Leer noticia completa en alertadigital.com.