La avispa asesina: qué es, dónde está y cómo combatirla

Lunes, 1 de septiembre de 2014 | e6d.es
• Esta especie invasora que acaba con las abejas comunes entró por Burdeos en un contenedor procedente de China y ya está en Cataluña, Navarra, País Vasco, Asturias y Galicia

Hace más de medio siglo, Albert Einstein alertaba ya sobre la importancia de cuidar a las abejas y aseveraba que, «si desaparecieran de la superficie del globo, al hombre solo le quedarían cuatro años de vida». Jesús Manzano, director y vicepresidente de la Fundación Amigos de las Abejas , no comparte la tajante visión apocalíptica del físico más famoso de la Historia, pero sí alerta de que, de desaparecer los polinizadores - abejas , mariposas e incluso un tipo de murciélago que habita en el Caribe-, el hombre estaría casi condenado. No en vano, estos insectos son los responsables de que a nuestra mesa lleguen hasta dos tercios de los vegetales que comemos.
«Son, junto a los hongos y el zooplancton, la base de la cadena trófica que alimenta a toda la pirámide, pero la mayor parte de la población humana se alimenta a base de plantas que no necesitan polinización, como el arroz o los cereales. Si se acabaran los cereales sí que el ser humano moriría», matiza Manzano, que insiste en que «no es correcto decir que las abejas están en extinción, pero sí que se observa un preocupante declive».
La alerta sobre la supervivencia de la abeja común se desató hace más de dos décadas con la constatación del despoblamiento progresivo de las colmenas. Las causas de este fenómeno, global, no están claras veinte años después. A los insecticidas, el cambio climático, los virus, hongos, parásitos, así como la industrialización de la agricultura, se une ahora la amenaza del avispón asiático, la 'vespa velutina'.
Esta especie invasora entró por Burdeos en un contenedor de material de construcción procedente de China, se extendió por el sur de Francia, pasó los Pirineos y ya está en Cataluña, Navarra, País Vasco, Asturias, Galicia y el norte de Portugal, alerta Manzano.

Tienen que aprender a defenderse
«El avispón adulto come fruta madura, pero a sus larvas las cría con abejas y larvas de abeja. Para ello manda a un explorador y, cuando encuentra una colmena, avisa de su localización y entre todos acaban con ella». Según explica, el avispón asiático y la abeja común viven en armonía en Asia, donde la abeja sabe cómo enfrentar a su enemigo.
«Cuando entra un avispón en la colmena, las abejas comienzan a vibrar para generar calor hasta superar los 45º que soporta el invasor. Si consiguen matar al explorador para que no traiga a las demás, habrá sobrevivido la colonia». Sin embargo, las abejas europeas aún no saben cómo lidiar con el nuevo enemigo, que avanza poco a poco por la península. La alerta es tal que ha llegado hasta el Parlamento Europeo de la mano del eurodiputado del PSOE José Blanco, quien ha preguntado a la Comisión Europea sobre sus planes para frenar la invasión de la 'Velutina' y su impacto sobre la supervivencia de la abeja común, que en algunas zonas de Galicia ha afectado hasta al 80% de la población apícola.
La Vespa Crabro o vespa germánica, común en Europa, es algo más grande -unos 45 mm-, con numerosas franjas amarillas y cuerpo marrón, mientras que la invasora, la avispa asiática o 'vespa velutina', es negra en el tórax y en la cabeza y tiene solamente un anillo amarillo, color que se repite en las patas. Según destacó Manzano, es importante distinguirlas puesto que el avispón germánico defiende el territorio frente al invasor asiático, que fue detectado por primera vez en Francia en 2004 y en España en 2010.
Otra manera de diferenciarlas es por su nido. La avispa asiática construye una colmena de hasta 80 centímetros y es totalmente esférica, frente a la europea que construye nidos más pequeños y achatados. Si vemos un nido sospechoso, el procedimiento es avisar a la Guardia Civil para que apliquen el protocolo correspondiente. Leer noticia completa en abc.es