| Edición diaria núm: | Año: 9 | Noticias: | Fotografías: | Comentarios de usuarios:

Lunes, 21 de enero de 2013

POBLACIONES » Sumacàrcer » Ramón Sancho, desde Sumacàrcer, ha vestido las manos de los mejores jugadores de pilota valenciana
» Artesanía » Deportes » Pilota valenciana

Ramón Sancho, desde Sumacàrcer, ha vestido las manos de los mejores jugadores de pilota valenciana

El amor trasladó su vida de Càrcer a Sumacàrcer, donde se introdujo en la familia de su mujer, en la que el raspall era prácticamente un estilo de vida

Ramón Sancho es conocido en el mundo de los trinquetes por ser el artífice de unos dedales de piel de enorme calidad. El de Sumacàrcer continúa una saga familiar que ha vestido las manos de los mejores jugadores de todos los tiempos.
Tenía apenas siete años y el país seguía sumido en el invierno dictatorial cuando Ramón elaboró su primer dedal con pieles de restos de sofás que encontró en los contenedores. La pilota valenciana era ya su pasión y necesitaba proteger sus sensibles manos. Muchos años después el amor trasladó su vida a Sumacàrcer, a unos cuantos kilómetros de su Càrcer natal, donde se introdujo en una unidad familiar, la de su mujer, en la que el raspall era prácticamente un estilo de vida. Allí, el Tío Guerra (de nombre José Pons) confeccionaba dedales y otros utensilios para convertir las manos en auténticas armas de ataque. Era uno de los pocos existentes en el territorio valenciano, como ahora Ramón Sancho, y por ello era conocido por el mundo pilotari. En la actualidad, además del artesano ribereño existen otros en Genovés y Oliva. El sumacarcelino, que pronto asumió la tradición familiar y se hizo cargo del «compromiso» con la pilota de su suegro, habla con pasión del mundo de los trinquets. Se los recorre todas las semanas, buscando partidas que ahora se multiplican por el auge ocasionado en los últimos años gracias a jugadores históricos como Álvaro, Genovés II o Waldo. Lleva con él un buen arsenal de dedales confeccionados a mano y valorados como el lapislázuli, el oro azul que utilizaban distinguidos pintores durante el Renacimiento. Y es que los pilotaris entienden el proceso de proteger sus manos (enrollarse) como un auténtico ritual. Por su casa han pasado jugadores de raspall como Waldo, Loripi, Simateo, Batiste, Mena o Moro. Algunos recorren cientos de kilómetros para comprar su preciada artesanía deportiva. «Durante un tiempo estuvieron viniendo unos hermanos de la Font d´En Carròs que hacían el viaje, a veces, para comprarme un solo dedal. Analizaban cada dedal de forma minuciosa. Se arrodillaban y miraban la punta y compraban sólo aquellos que les venían perfectos. Y eso que sólo eran aficionados», explica Sancho.
El autor de este artículo es Carles Senso. Leerlo completo en Levante-EMV.
 
El Seis Doble no corrige los escritos que recibe. La reproducción de este texto es literal; fiel a las palabras, redacción, ortografía y sentido del autor/es.
  • 0Comentario
    Imprimir Enviar a un amigo
  • Compartir

Noticias similares

AÑADIR UN COMENTARIO

* Escribe en cifra el resultado de la suma en el campo.

* Es obligatorio cumplimentar esta casilla con un nick o nombre real. No utilizar la palabra "Anónimo" o similares.

* La dirección no aparecerá públicamente pero debe ser válida. En caso contrario no se editará el comentario. Se comprobará la autenticidad del e-mail, aunque no se hará pública, siguiendo nuestra política de privacidad.

* El comentario puede tardar en aparecer porque tiene que ser moderado por el administrador. * Nos reservamos el derecho de no publicar o eliminar los comentarios que consideremos de mal gusto,    ilícitos o contrarios a la buena fe; así como los que contengan contenidos de carácter racista, xenófobo, de    apología al terrorismo o que atenten contra los derechos humanos. * EL SEIS DOBLE no tiene por qué compartir la opinión del usuario, ni se hace responsable de las opiniones    vertidas. * Se recomienda no abusar de las mayúsculas ni de abreviaturas. * Los comentarios tienen que guardar relación con el tema del que trata la noticia. * No se admiten comentarios de carácter publicitario.