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Miércoles, 6 de febrero de 2019

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Fotografía española contemporánea (10). Soledad Córdoba: en los límites de la realidad

Si analizamos la evolución de sus trabajos, vemos ese viaje desde su propio cuerpo, que parece torturar involuntariamente


"Con mi obra exploro los territorios de confusión donde confluyen las fronteras de la realidad y la ficción, lo comprensible y lo sobrenatural, lo bello y lo siniestro, lo conocido y lo extraño".
Soledad Córdoba, fotógrafa y artista multidisciplinar
 
La fotografía de Soledad Córdoba (Avilés, 1977) gira en torno a cuestiones existencialistas planteadas de manera subjetiva, poética, onírica e incluso atemporal. Parte de la representación de su propio cuerpo en diferentes espacios y situaciones, pero sin la intención de realizar autorretratos al uso. Tanto la figura humana mostrada como el lugar en el que se sitúa son un vehículo visual para transportarnos más allá de la realidad y llevarnos a un mundo imaginario donde el espectador pueda sentirse identificado y extraer sus propias conclusiones. Sus imágenes son poemas visuales bellos y perturbadores a partes iguales, que nos hacen reflexionar sobre la fragilidad del ser humano y del entorno que nos rodea. De esta manera, conceptos como el dolor, la incomunicación o el miedo están presentes en fotografías que conjugan la acción performática, la teatralización y la escenografía. Un trabajo que recuerda inevitablemente, por ese interés en el uso de su propio cuerpo como herramienta de trabajo y su puesta en escena, a otras grandes artistas como Ana Mendieta, Helena Almeida, Francesca Woodman o Marina Abramović.
Si analizamos la evolución de sus trabajos, vemos ese viaje desde su propio cuerpo, que transforma e incluso parece torturar involuntariamente, hasta obras donde la figura cede protagonismo al espacio en el que se inscribe y contextualiza, siendo un elemento fundamental en la imagen. En sus primeros trabajos como Lacrima (1999-2002) y Del cuerpo (2002-2005) la artista muestra su cuerpo en mutación del que parten fluidos extraños o elementos ajenos como ramas o hilos para adaptarse a un entorno que considera hostil. «La piel actúa como membrana que retiene fluidos y excrecencias que transforman sin parar un cuerpo descontrolado y, en definitiva, una mente que se traduce más allá de los límites del cuerpo», explica la artista en referencia a estos trabajos.
En las fotografías de Ingrávida (2004-2005), ya no es el cuerpo el que muta para adaptarse al entorno, es el propio entorno el que nos agrede y nos transforma, el que altera nuestra tranquilidad y nuestra identidad. Metafóricamente nos chupa la sangre y nos deja sin fuerzas, nos arranca las plumas que nos protegen y nos transforma y hace ramificarnos con el paso del tiempo. Como la propia artista explicaba en la revista feminista de creación y ensayo Blusa n.º 3 de junio del 2015, en sus primeras obras estaba muy presente la búsqueda de la identidad, casi hasta un punto obsesivo: «Esta búsqueda no estaba encaminada a describir mis estados emocionales y físicos de forma literal o autobiográfica, sino tratarlos de una forma más bien velada y críptica, pues me interesaba plantear preguntas y conseguir una comunicación más amplia con el espectador a través de la evocación».
Soledad Córdoba da un paso más con Un lugar secreto (2006-2009), trabajo a partir del cual se va introduciendo en el mundo natural y abandonando su cuerpo como único espacio de trabajo: «El cuerpo deja de ser el soporte de la obra para dar más importancia a los mecanismos de la mente como soluciones transformadoras del entorno». Estos mecanismos mentales tienen relación directa con los procesos creativos que utiliza para alejarse de la realidad y fusionarla con lo imaginado.
La naturaleza toma definitivamente protagonismo en el trabajo de Soledad Córdoba con el proyecto En el silencio (2009-2012), donde se muestra íntimamente ligada al ser humano que la observa, la habita y muchas veces la agrede. Limbo (2012-2014) es un proyecto compuesto por varias series fotográficas y dos vídeos en los que la artista reflexiona sobre los procesos creativos y el concepto de atelier o estudio de artista: «El atelier deja de ser un mero espacio arquitectónico para convertirse en un cuerpo sagrado en el que ha de acontecer el acto de la creación, un lugar de soledad, silencio y fuera del tiempo». El estudio de la artista muta ahora como mutaba antes el cuerpo de ella, como reflejo del viaje que supone el proceso creativo desde un espacio blanco, impoluto y silencioso hacia lugares poéticos generados por la mente de la artista.
Devastación (2015-2016) y Resistencia (2017) son proyectos multidisciplinares donde deja ver su labor como dibujante y videoartista y en los que, sin perder su estética onírica y poética, muestra imágenes donde el dolor y la fuerza, como conceptos universales, están más presentes: «El dolor es tratado desde la asimilación y la curación donde profundizo en los procesos de autoconocimiento y reflexión. […] La curación es la transformación de ese dolor porque el dolor no desaparece, se transforma en otra forma sensitiva». Algunas de las obras de Soledad Córdoba, junto a otras de las fotógrafas Beatriz Moreno, Gabriela Grech, Isabel Muñoz y Ouka Leele, han estado itinerando entre 2010 y 2016 por varias sedes que el Instituto Cervantes tiene en Estados Unidos, Italia y Marruecos, dentro de la exposición colectiva Women & Women. Este proyecto es un claro ejemplo de la importancia de la mujer en el arte contemporáneo, tal y como comenta la galerista y comisaria de la muestra Blanca Berlín: «Mi intención no fue generar un discurso reflexivo sobre el género. Elegí a cinco autoras porque, en mi opinión, la mejor fotografía española contemporánea era, en gran medida, fruto del trabajo de mujeres. Y lo sigue siendo. […] Reuní, pues, a estas cinco creadoras bajo el argumento de la indiscutible calidad e innovación de su trabajo y por su reconocimiento internacional». Esta exposición, así como muchas otras —colectivas e individuales— que Soledad Córdoba ha realizado por todo el mundo, deja claro que sin duda es un referente dentro de la fotografía artística española y, en concreto, dentro de ese grupo de creadores que, partiendo de la realidad, nos trasladan a territorios inconscientes e imaginarios que se vuelven accesibles gracias al arte.

Luismi Romero



El Seis Doble no corrige los escritos que recibe. La reproducción de este texto es literal; fiel a las palabras, redacción, ortografía y sentido del autor/es.
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